madrugando cada mañana sollozaba cada dia,
era la dama del cuedro tal belleza la visita,
era la hermosura intacta de esos labios que sucumbian,
palabras cual antaño intimidaban su sonrisa,
era de facciones inusuales,
risueña y melancolica se mostraba tras el espejo de su alcoba,
dama de sueños fervorosos,
cual alondra en su vuelo magestuoso,
evocaba el verso en sus labios,
la palabra amor donde fueron hayados,
de mirada insondable,
cual portaban sus lagrimas en cajetin de acristalada mirada,
firme de convicciones pasadas,
asi era la dama del cuadro,
siempre en espera y esperanzada nostalgia,
cual se dibisa en sus fieles palabras....

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